Que fascinación poder leer esas palabras, saber que somos muchos y no sólo uno. Creer en que es posible un encuentro de palabras para tomar una decisión. Eso es el Popol Wuj, el libro de todos, el libor del consejo. Así se encontrará directamente con el génesis de la Biblia. Ambos escribiendo acerca de una creación, pero con una gran diferencia, las manos necesarias para poder realizarlas. En el Popol la unidad está compuesta de varios elementos, el ÚNICO no existe, se trata de una concepción prehispánica incluyente.
Si lo comparamos con la Brevísima de Fray Bartolomé de las casas, el Popol se siente ideal, un encuentro magnífico con un lugar tan deseado, en el que todos participan y hay tranquilidad. Del otro lado todo el dolor de torturas en una constante búsqueda de poder en que sólo uno pueda tenerlo. Que gran tristeza vivir así, dejando que la envidia corroa nuestras almas, pensamientos, y al final de todo mostrando una gran debilidad, pues bien se dice que se presume lo que se carece.

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